¿Está realmente gestándose una ruptura profunda?


Un nuevo año de lucha
El año 2011 vivimos una
movilización histórica de más de 6 meses la cual giró en torno a la educación
con la demanda de que esta fuese pública, gratuita y de calidad, pero que en
sus bases también manifestaba la necesidad de romper con la lógica de una
reivindicación gremial y apuntaba en su seno a generar cambios totales en
nuestra sociedad. Por eso, es que como entes activos del proceso de
movilización consideramos que es vital que este año 2012 se apunte a dar el
salto cualitativo en la movilización, agitando en todos los espacios donde
exista discusión política, aportar elementos a la discusión con tal de politizar
a los compañeros que se auto denominan de manera equivocada como “ápolíticos”,
apuntar a una vinculación efectiva con los demás actores de la sociedad,
promover siempre valores fundamentales como la libertad y la justicia, con
conciencia de clase. Estos deben ser los desafíos a los que debe apuntar el
movimiento popular, después de un 2011 en que una grande y nueva cantidad de
sujetos revolucionarios se reconoció a sí mismos. Ahora es momento de
reconocernos desde el enfoque de un colectivo que construye a partir de un
diagnóstico en común y apunta a luchar en función de una reivindicación total
para las clase oprimidas.
Es posible que este año
2012 no seamos los estudiantes los que “tendremos la batuta” de la
movilización. El ambiente existente en Calama, hace poco en Aysén y los
conflictos medioambientales como el de la termoeléctrica de Castilla han
gatillado el comienzo de un año “movido” el cual no se detendrá. Gremios como
el de los trabajadores de la salud o los choferes del Transantiago, además de
los pescadores y los trabajadores portuarios, ya se han manifestado o han dado
señales esperanzadoras con sus intenciones de paralización y movilización.
Ahora, una cuestión interesante y de fondo, que debemos responder entre todos,
es cómo pasamos de un año “movido” a uno con perspectiva de trabajo profundo y
sostenido, con intención revolucionaria; cómo superar el voluntarismo; cómo
vencer la lógica de la negociación. Este año los estudiantes debemos más que
nunca practicar el valor de la solidaridad para con los compañeros que
pertenecen a nuestra misma clase y hacernos uno con las diversas movilizaciones
que se están generando, y así tener la fuerza suficiente para generar las
grietas de un modelo que no cederá tan fácilmente y que se defiende con fuego y
balas si lo considera necesario. Este es precisamente el enfoque que nos
permitirá avanzar, el de la unión y la solidaridad con los compañeros que en
todo el territorio están mostrando su descontento con las políticas
privatizadoras y profundizadoras del modelo neoliberal que desvaloriza cada día
más la fuerza de trabajo y aplica un modelo regido por la oferta y demanda para
fijar los sueldos ya miserables de quienes somos explotados.
A no dejarse persuadir;
nos llamarán intransigentes por defender firmemente la causa de los oprimidos,
nos llamarán extremistas por participar activamente de la protesta callejera y
a veces interrumpir el normal e inalterable curso de esta sociedad que subyuga
todas nuestras libertades, nos llamarán comunistas por querer que TODO sea para
todos, pues consideramos que todos hemos sido lo suficientemente explotados
para conseguir cada logro de la especie humana. Por último nos llamarán
utopistas; pues bien, si desear el bienestar colectivo calza dentro del los
márgenes de lo que esta sociedad consideraría utopía, allá vamos.
Esta declaración es una
invitación a la articulación, concientización, a la autodefensa y a la acción
conjunta.

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